Por Redacción

Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente a la OTAN y a los aliados europeos por su falta de apoyo militar para desbloquear el Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, mientras amenazó con actuar solo y calificó la presión como una “prueba de lealtad”. La crisis en el estratégico paso marítimo, que transporta alrededor del 20% del tráfico global de petróleo, ha elevado las tensiones internacionales y generado advertencias sobre un impacto humanitario catastrófico, con 45 millones de personas adicionales en riesgo de hambre si el conflicto se extiende hasta junio.

En declaraciones desde la Casa Blanca y a través de su cuenta en Truth Social, Trump afirmó que está presionando a aliados como Japón, Corea del Sur y Australia para que formen una coalición militar, pero simultáneamente declaró que “no los necesita” para actuar. “Es una prueba de lealtad. Algunos se han mostrado muy entusiastas, otros no tanto”, señaló el mandatario estadounidense, sin identificar a los países que supuestamente se han comprometido a ayudar.

La respuesta desde Bruselas fue contundente. La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, rechazó públicamente la propuesta de Trump después de una reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, enfatizando que la prioridad del bloque es una solución diplomática. “La militarización no es la respuesta. Esta crisis ya ha forzado la evacuación de 30,000 ciudadanos europeos de la región y está siendo explotada por actores como Rusia”, declaró Kallas.

El bloqueo del estrecho por parte de Irán es presentado como una represalia por ataques previos de Estados Unidos e Israel. Además del impacto en los precios globales de la energía y los fertilizantes, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU alertó sobre consecuencias devastadoras. Carl Skau, subdirector ejecutivo del PMA, señaló que los costes de las operaciones humanitarias ya se han encarecido un 18%, dificultando la entrega de alimentos y medicinas a poblaciones vulnerables.

Mientras Trump insiste en una postura de fuerza, la OTAN, a través de un vocero anónimo citado por medios internacionales, también habría declinado involucrarse militarmente, alineándose con la posición europea. Esta divergencia estratégica entre Washington y sus aliados tradicionales deja en el aire el plan concreto para reabrir una de las rutas marítimas más críticas del mundo y profundiza la incertidumbre en un escenario geopolítico ya de por sí volátil.

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