Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- El ejército de Israel inició operaciones terrestres en el sur del Líbano contra el grupo chií Hezbolá y confirmó el asesinato de dos altos mandos iraníes, en una intensificación de su conflicto con Irán y sus aliados. El primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que estos ataques buscan debilitar al régimen de Teherán, mientras autoridades libanesas reportan al menos 850 civiles muertos y cientos de miles desplazados por los bombardeos.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron el inicio de “operaciones terrestres limitadas y selectivas” en territorio libanés. Paralelamente, el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó en un comunicado que “Lariyani y el comandante de la Basij fueron eliminados esta noche”, refiriéndose al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Lariyani (también escrito Larijani en algunas fuentes), y al comandante de la unidad Basij, Gholamreza Soleimani.
Netanyahu vinculó directamente los asesinatos con una estrategia de presión interna contra el gobierno iraní. “Estamos debilitando a este régimen con la esperanza de dar al pueblo iraní la oportunidad de derrocarlo”, declaró el mandatario israelí, quien también mencionó la cooperación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además, Netanyahu se vio obligado a publicar un video para desmentir rumores sobre su propia muerte que circularon en redes sociales.
Mientras Israel lleva la ofensiva a territorio iraní, el costo humanitario en el Líbano se dispara. Según reportes de autoridades libanesas citados por agencias internacionales, los bombardeos israelíes han dejado más de 2000 heridos y han provocado el desplazamiento de entre 700,000 y 800,000 personas. El conflicto también tiene ecos en otros frentes: en Cisjordania, la agencia palestina Sanad informó de la muerte a tiros de dos personas, uno de ellos menor de 17 años, a manos de tropas israelíes por lanzar piedras.
Esta escalada multifacética marca un punto álgido en la prolongada confrontación por poderes entre Israel e Irán, que utiliza a grupos como Hezbolá como brazo armado en la región. Las declaraciones de Netanyahu sugieren un objetivo político más amplio que el militar: desestabilizar al gobierno iraní desde dentro. Sin embargo, la falta de una reacción oficial inmediata desde Teherán y la magnitud de la crisis humanitaria en el Líbano plantean interrogantes sobre la sostenibilidad y las consecuencias a largo plazo de esta nueva fase ofensiva.
