Por Redacción
San Bernardino, 27 de agosto de 2026.- Janet González, de 16 años, residente en San Bernardino y ciudadana estadounidense que cursa décimo grado, enfrenta la angustia de que sus padres podrían ser detenidos por las autoridades migratorias. Su padre, Marcos, es un trabajador de la construcción de 50 años que huyó de la violencia en El Salvador y lleva 25 años viviendo en Estados Unidos.
Marcos obtuvo un permiso de trabajo y protección humanitaria frente a la deportación gracias al Estatus de Protección Temporal (TPS), programa creado por el Congreso en 1990. Sin embargo, la Administración Trump, tanto en su primer como en su segundo mandato, ha intentado poner fin al programa. El 25 de junio, la mayoría conservadora del Tribunal Supremo dictaminó, por seis votos contra tres, que la Administración Trump puede poner fin al TPS para inmigrantes de Haití y Siria.
Esta decisión podría afectar a 1,3 millones de personas, entre ellas Marcos. Él y otros 170.000 salvadoreños podrían perder su estatus protegido el 9 de septiembre. Ante este escenario, Janet confesó: “A veces estoy en la escuela y no puedo concentrarme en mis tareas porque estoy pensando en mis padres y preguntándome si siguen en casa o si ya se los llevaron”.
En la escuela secundaria Alliance Cindy and Bill Simon Technology High School se ha colocado un tablón titulado ‘Conoce tus derechos’ que informa sobre cómo actuar ante los controles de inmigración federales. La subdirectora Lorena Reynoso afirmó que “los alumnos se detienen a mirarlo”.
El impacto de la incertidumbre migratoria ya se ha reflejado en cifras educativas. El pasado noviembre, el distrito escolar de Los Ángeles informó que la asistencia cayó en unos 7.000 alumnos más de lo previsto, ya que muchos niños de familias inmigrantes dejaron de acudir a clase. También disminuyó la inscripción de recién llegados y las cifras actuales muestran una reducción del 4%.
