Por Luis Martínez Alcántara

El canal TUDN, propiedad de Televisa, causó revuelo al grabar sin consentimiento a dos aficionados de Pumas durante un partido, editar el material y difundir un video que se burla de sus gestos y apariencia física. Esta acción ha desencadenado una ola de ciberacoso contra los seguidores afectados.

El video, parte de las cápsulas de “humor” que la televisora suele realizar después de cada encuentro, ha sido criticado por su contenido denigrante y la falta de respeto hacia los aficionados.

Cristian, uno de los aficionados involucrados, expresó su malestar al señalar que fue grabado sin su consentimiento y que en el video se sobrepusieron diálogos denigrantes. Además, mencionó que ha sido víctima de burlas por parte de amigos, vecinos y usuarios en redes sociales debido a la difusión del material editado. La situación se agrava considerando que Cristian padece un problema en la córnea que le obliga a entrecerrar los ojos en lugares con exceso de luz, gesto que fue motivo de mofa en el video.

Alejandra, la otra aficionada afectada, lamentó que la televisora utilizara su imagen para recrear una historia de pareja sin conocer la verdadera relación entre ellos. Ambos exigieron una disculpa pública por parte de Televisa y han presentado una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). La difusión del video ha generado un debate sobre la ética en los medios de comunicación y el respeto a la privacidad de las personas.

Este incidente no es aislado; otras empresas televisivas, como TV Azteca, también han sido señaladas por grabar a aficionados en situaciones comprometedoras sin su consentimiento. En ocasiones anteriores, imágenes transmitidas por estas televisoras han sido utilizadas en redes sociales para convertir a los aficionados en objeto de burlas y memes, lo que ha derivado en ciberacoso y afectaciones a la privacidad de las personas involucradas.

La Federación Mexicana de Futbol ha implementado protocolos para evitar casos de violencia y actos discriminatorios en los estadios. Sin embargo, la grabación y edición de videos que ridiculizan a los aficionados parecen contradecir estos esfuerzos, perpetuando prácticas que vulneran la dignidad de las personas. Este caso pone en evidencia la necesidad de reforzar las medidas de protección a la privacidad y el respeto en las transmisiones deportivas.

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