Ciudad De México, 28 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ratificó la continuidad del programa de cooperación sanitaria con Cuba, asegurando que su administración mantendrá la contratación de galenos de la isla pese a las críticas y posturas adversas manifestadas por el gobierno de Estados Unidos.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria destacó que este convenio representa un apoyo fundamental para el sistema de salud mexicano, particularmente en regiones donde existe una carencia crítica de especialistas. Sheinbaum subrayó que los profesionales reciben un pago justo y directo, desmintiendo así las acusaciones que sugieren la operación bajo esquemas irregulares o condiciones laborales indebidas.
La jefa del Ejecutivo recordó el papel desempeñado por estos equipos médicos durante la pandemia de COVID-19, cuando brindaron asistencia en escenarios complejos, y enfatizó que actualmente continúan prestando servicios en comunidades remotas del país. Según datos manejados por fuentes cubanas, cerca de tres mil médicos de esa nacionalidad prestan servicio actualmente en territorio mexicano.
Esta reafirmación del vínculo bilateral ocurre en un momento de tensión diplomática regional, donde otras naciones latinoamericanas han optado por cancelar convenios similares o romper relaciones con La Habana, influenciadas por la postura estadounidense. A diferencia de esos casos, México ha optado por reforzar la colaboración científica y médica, argumentando principios de solidaridad y atención a la población vulnerable.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también se pronunció sobre el tema a través de sus redes sociales, alineándose con la visión de cooperación expresada por el gobierno mexicano. Las declaraciones de ambos funcionarios ponen de manifiesto la resistencia de México a ceder ante las presiones externas que buscan limitar la presencia de personal sanitario cubano en la región.
Con esta decisión, el gobierno federal busca garantizar la cobertura de salud en zonas marginadas mientras mantiene una posición soberana frente a las políticas exteriores de Washington, que en el pasado han calificado a estos programas de cooperación como sistemas de trabajo forzado.
