Londres, 11 de abril de 2026.- La organización benéfica Sentebale demandó al príncipe Harry y a Mark Dyer ante el Tribunal Superior de Londres por difamación escrita o verbal. La querella, presentada el 24 de marzo de 2026 pero hecha pública en un comunicado datado el 10 de abril, acusa al duque de Sussex de ser “el artífice una campaña de comunicación adversa, con un significante impacto viral, que ha desencadenado una avalancha de ciberacoso contra la organización y sus dirigentes”.

Según el comunicado de Sentebale, la campaña se ha caracterizado por la difusión de informaciones falsas que han intentado socavar las relaciones de la entidad con su personal y con socios actuales y potenciales. La organización afirma que esta situación ha provocado la desviación forzosa del tiempo y los recursos de sus dirigentes hacia la gestión de una crisis de reputación.

Mark Dyer, exoficial de la Guardia Galesa, persona de confianza de Harry, padrino de su hijo Archie y administrador de Sentebale, figura también como demandado. Un portavoz de Enrique y de Mark Dyer afirmó que ambos “rechazan categóricamente” las acusaciones de Sentebale, calificándolas de “dañinas y ofensivas”.

El portavoz cuestionó el uso de recursos de la entidad: “Es extraordinario que los fondos de la organización benéfica se estén utilizando ahora para emprender acciones legales contra las mismas personas que la crearon y la apoyaron durante casi dos décadas”, en lugar de destinarse a las comunidades a las que la organización benéfica se creó para servir.

Los conflictos internos en Sentebale, fundada en 2006 en memoria de Diana de Gales para ayudar a personas con VIH y sida en países como Lesoto o Botsuana, se remontan a marzo de 2025, cuando Harry anunció su renuncia al patronato. Esta decisión se debió a una disputa entre el consejo de administración y su presidenta, Sophie Chandauka, quien había denunciado ante la Comisión de la Beneficencia supuestos abusos de poder, acoso, sexismo y racismo.

Chandauka llegó a calificar a la ONG como un “proyecto vanidoso” de Harry y el príncipe Seeiso de Lesoto. Tras las denuncias, el consejo pidió la renuncia de Chandauka; sin embargo, en agosto de 2025, el regulador británico determinó que no existían pruebas generalizadas de acoso, intimidación o misoginia, fallo que permitió a Chandauka continuar al frente de la entidad.

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