Por Redacción

Tulum, 27 de agosto de 2026.- La Riviera Maya atraviesa circunstancias más graves que las registradas durante la pandemia de Covid-19, caracterizadas por una ocupación hotelera que ronda apenas el 30 por ciento, cancelaciones masivas de vuelos y niveles alarmantes de inseguridad.

Según datos de Reportur.us, el Aeropuerto Internacional de Cancún vive este mes “las peores jornadas del año” al no superar los 400 vuelos diarios. Aerolíneas como WestJet han cancelado 12 vuelos diarios a este destino, Delta Air Lines reporta menor frecuencia en rutas internacionales y Magnicharters suspendió totalmente sus operaciones nacionales.

En Tulum, se observan comercios vacíos donde usualmente transitan visitantes europeos, canadienses y estadounidenses, quedando solo lugareños. La mitad de los restaurantes no abre y, quienes lo hacen, operan con pocas mesas ocupadas mientras enfrentan cargas impositivas, salariales y de servicios, sumado a extorsiones por parte de funcionarios municipales y estatales. Se señala que policías del gobierno morenista portan terminales bancarias para exigir pagos cuantiosos.

Durante una reunión de emergencia sostenida el martes, diversos actores ubicaron el origen de la crisis en la situación mundial, citando guerras militares y económicas que frenan el crecimiento global. Asimismo, lamentaron la lentitud en los resultados de las medidas anunciadas por la presidenta Claudia Sheinbaum durante sus visitas, así como la falta de llegada de apoyos oficiales.

A esta coyuntura se suma la suspensión definitiva del tramo 5 del Tren Maya, dictada por el Tribunal Colegiado en Materias de Trabajo y Administración con sede en Mérida, Yucatán. El escenario actual incluye también la multiplicación del sargazo en las costas de la región.

Por otro lado, el senador sinaloense Enrique Inzunza mantiene su escaño bajo el fuero, ignorando exhortos presidenciales y de Morena. Según la información disponible, Inzunza planea dejar el partido pero conservar la protección y el salario de senador, el cual recibe puntualmente en efectivo debido al bloqueo de sus cuentas bancarias por presuntos nexos con el crimen organizado, una suerte distinta a la de Rubén Rocha Moya.

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