Por Redacción
Caracas, 20 de marzo de 2026.- La estructura de poder en Venezuela sufrió una transformación radical esta semana con la destitución del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y la consolidación del mando de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, en un contexto marcado por la captura de Nicolás Maduro a manos de autoridades estadounidenses.
El cambio en la cúpula militar ocurrió el miércoles 18 de marzo, cuando Padrino López fue removido de su cargo. Aunque las fuentes no detallan las razones oficiales ni el lugar específico donde se formalizó la transición, el movimiento coincide con la reestructuración del ejecutivo tras la detención del exmandatario, cuyo estatus y ubicación exacta permanecen sin confirmación directa más allá de los reportes que indican su captura por Washington.
Con el respaldo de las fuerzas armadas, Delcy Rodríguez ha asumido el control del gobierno. Este giro político se produce semanas después de los eventos de enero de 2026 relacionados con la salida de Maduro del poder. La nueva administración ha iniciado señales de acercamiento hacia Estados Unidos, alineándose con los hallazgos del informe de inteligencia de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia (ODNI) de 2026.
Dicho informe señala una disposición del actual gobierno venezolano para cooperar con Estados Unidos en temas económicos y energéticos. Además, el documento de inteligencia menciona como parte de este nuevo escenario la liberación de algunos presos políticos, lo que sugiere un cambio en la dinámica interna del país sudamericano.
La situación genera incertidumbre sobre los detalles operativos de la captura de Maduro y las condiciones exactas de su detención, dado que existen variaciones en los términos utilizados entre “captura” y “detención” sin una clarificación oficial sobre la autoridad ejecutora. Asimismo, no se han registrado reacciones oficiales públicas de las autoridades venezolanas respecto al contenido específico del informe de inteligencia estadounidense.
Este realineamiento marca un punto de inflexión en la política venezolana, donde la sustitución del liderazgo militar y la asunción de Rodríguez parecen orientadas a facilitar una nueva etapa de relaciones internacionales, particularmente con Washington, en un intento por estabilizar la economía y el sector energético de la nación.
