Ciudad de Mexico, 02 de julio de 2026.- El Pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión ratificó el nombramiento de Esteban Moctezuma Barragán como embajador de México ante la Unión Europea, el Reino de Bélgica y, de forma concurrente, ante el Gran Ducado de Luxemburgo. La votación se resolvió con 28 votos a favor, contando con el rechazo del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Una vez reunidos los votos necesarios para el nombramiento, Moctezuma Barragán rindió protesta ante el pleno. La presidenta de la Comisión Permanente, la senadora morenista Laura Itzel Castillo, le informó que el órgano legislativo había ratificado su designación como embajador extraordinario y plenipotenciario.
El 29 de junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió a Castillo el nombramiento de Moctezuma Barragán para su ratificación. Semanas antes, Moctezuma había sido relevado como embajador de México en Estados Unidos. Ahora tendrá la encomienda de promover el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea.
Durante la sesión, el diputado Marcelo Torres, del PAN, cuestionó que Morena y sus aliados utilicen la diplomacia para favorecer a personas cercanas al Gobierno Federal. “Cada vez que ustedes premian la lealtad ciega por encima de la capacidad, le escupen en la cara a las y los diplomáticos de carrera que han entregado su vida al servicio de la nación. Esto no es un error, es un agravio institucional y un acto de corrupción administrativa. Ya basta, México no está para regalar embajadas”, afirmó Torres.
Por su parte, el diputado panista Máximo García reprochó que la estrategia diplomática de México ha privilegiado la narrativa interna sobre la realidad geopolítica. “México ha dejado de ser un socio confiable para ser tratado como un riesgo geopolítico”, dijo García.
En defensa de la designación, el senador Manuel Huerta, de Morena, destacó la trayectoria de Moctezuma Barragán. “La relación con Europa importa como equilibrio estratégico, no como un gesto simbólico, sino como capacidad real de ampliar márgenes de decisión”, sostuvo Huerta.
