La Guaira, 29 de junio de 2026.- El terremoto registrado el 24 de junio en Venezuela dejó un saldo de 1,450 fallecidos y 3,150 heridos atendidos en hospitales hasta el 28 de junio, mientras se contabilizan 12,721 personas damnificadas. El estado La Guaira fue decretado zona de desastre tras el colapso total de 189 edificios y daños en otros 774 inmuebles.

Las labores de rescate continúan con apoyo internacional. El sábado 27 de junio, equipos de emergencia de 24 países lograron rescatar con vida a 33 personas bajo los escombros. Hasta la fecha, 527 pacientes han sido trasladados desde La Guaira hasta la capital para recibir atención médica.

Jorge Rodríguez señaló que “la prioridad sigue siendo salvar vidas y levantar hospitales para atender a las víctimas”. Respecto a la movilización ciudadana, afirmó que “el registro puso orden a la ingente necesidad de los venezolanos de ayudar al prójimo”.

La crisis humanitaria afecta especialmente a la infancia. UNICEF estima que 1.8 millones de personas requieren asistencia, incluyendo 680,000 niños y niñas. La organización advierte que miles de menores no tienen acceso seguro a agua potable y reportó daños graves en hospitales de Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón. En el Distrito Capital, 432 escuelas resultaron dañadas según reportes preliminares.

Para responder a la emergencia, UNICEF calcula que se requieren 52 millones de dólares y ha movilizado alrededor de 3.5 millones de fondos internos para el despliegue inicial. El 27 de junio llegó a Valencia un primer cargamento aéreo de 20 toneladas métricas de suministros, y se planea un segundo envío desde Copenhague; ambos permitirán atender a más de 100,000 personas. La activación de respuesta de la organización busca llegar a unas 650,000 personas, incluyendo 234,000 niños.

En Caracas, 1,100 familias han sido reubicadas en un refugio establecido en el parque Alí Primera, en Catia. Entre los sobrevivientes se encuentra Johnny Monterola, quien relató su experiencia bajo los escombros: “Yo sentía que me estaba subiendo la tensión, porque tenía la cabeza con un peso encima”. Agregó que “me hice pupú, pipí y vomité mientras estaba ahí aplastado”.

Monterola, de quien un allegado confirmó que “quedó aplastado”, expresó su angustia por posibles víctimas aún atrapadas: “Tengo el presentimiento de que están por ahí”. Asimismo, reflexionó sobre su decisión de permanecer en el lugar: “Si me hubiese ido a tomar mi esposa habría muerto sola”.

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