Por Redacción
Estrecho De Ormuz, 20 de marzo de 2026.- La crisis energética global se agravó este jueves tras el bloqueo continuo del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, lo que ha interrumpido el suministro de 11 millones de barriles de petróleo al día y disparado los precios del crudo a más de 110 dólares por barril, un incremento del 50% respecto a los niveles previos al conflicto bélico en el Golfo Pérsico.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) coordinó una respuesta de emergencia anunciando la liberación de 400 millones de barriles de sus reservas, equivalente al 20% de su capacidad total, para mitigar el impacto en los mercados. Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, advirtió que el restablecimiento de los flujos normales de petróleo podría tardar hasta seis meses, delineando un escenario de crisis prolongada que contrasta con la postura minimizadora del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump, quien afirmó en redes sociales que la batalla contra un Irán con capacidad nuclear ha sido “ganada militarmente”, describió la apertura del estrecho como una “simple maniobra militar” con “muy poco riesgo”. Sin embargo, el mandatario estadounidense expresó su frustración con los países de la OTAN, a los que calificó de “cobardes” por negarse a unirse a una acción militar conjunta para reabrir la vía marítima, por donde transita el 20% del petróleo mundial comercializado por mar.
Las consecuencias económicas ya son palpables en Estados Unidos, donde el precio de la gasolina alcanzó los 3.8 dólares por galón. Chris Waller, gobernador de la Reserva Federal, ha emitido declaraciones a los medios sobre la situación, mientras el gobierno estadounidense evalúa medidas para frenar el alza de los combustibles, incluyendo el levantamiento de sanciones al petróleo ruso y modificaciones a leyes marinas, aunque los detalles específicos de estas acciones no han sido fully especificados en los anuncios oficiales.
Por su parte, Irán mantiene una postura desafiante. Abolfazl Shekarchi, portavoz militar iraní, lanzó amenazas públicas indicando que Teherán podría extender sus ataques a objetivos turísticos globales y aseguró que el país mantiene intacta su capacidad ofensiva a pesar de los bombardeos. El conflicto, iniciado por Estados Unidos e Israel con distintas justificaciones no detalladas oficialmente, ha registrado ataques contra instalaciones energéticas en Qatar, Kuwait e Irán, aunque no se han divulgado cifras oficiales de daños o bajas.
La divergencia entre la percepción de la Casa Blanca y la gravedad reportada por organismos internacionales marca el panorama actual: mientras Trump proyecta victoria y control, la AIE y los mercados financieros enfrentan una disrupción histórica en el suministro energético que amenaza con desencadenar una recesión económica global si la vía marítima permanece cerrada en los próximos meses.
