Monterrey, 27 de marzo de 2026.- El Ministerio de Comercio de China determinó que los aranceles implementados por México a productos procedentes de países sin tratado de libre comercio constituyen “barreras al comercio y la inversión”, en el cierre de una investigación iniciada en septiembre de 2025. Simultáneamente, desde esta ciudad, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que existe una “buena actitud” por parte del gobierno de Estados Unidos tras la instalación de la primera mesa formal de trabajo para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La postura del gigante asiático contrasta con la explicación oficial de las autoridades mexicanas. Mientras el Ministerio de Comercio chino calificó las medidas como prácticas erróneas de unilateralismo y proteccionismo, la administración de Sheinbaum ha sostenido que los incrementos tarifarios no están dirigidos específicamente contra China, sino que aplican de manera general a todas las naciones con las que México no mantiene acuerdos comerciales vigentes.
Las medidas cuestionadas entraron en vigor el 1 de enero de 2026, tras ser aprobadas por el Senado en diciembre pasado. La legislación contempla aranceles que van del 5% al 50% para 1,463 fracciones arancelarias, abarcando sectores como el textil, aluminio y plásticos. El gobierno mexicano ha defendido la decisión argumentando la necesidad de proteger a la industria nacional ante una competencia desigual.
En declaraciones realizadas en Monterrey, la mandataria federal vinculó el momento actual con los procesos de negociación trilateral. “Hay una buena actitud por parte del Gobierno de los Estados Unidos tras la instalación de la primera mesa formal de trabajo para la revisión del T-MEC”, afirmó Sheinbaum, sin ofrecer detalles adicionales sobre los acuerdos concretos alcanzados en dicha sesión.
Por su parte, el Ministerio de Comercio de China indicó en un comunicado que, de acuerdo con los resultados de su pesquisa, las medidas adoptadas por el gobierno mexicano encuadran dentro de prácticas restrictivas. Aunque la dependencia asiática no detalló acciones específicas inmediatas, el señalamiento formal deja abierta la posibilidad de evaluar medidas de respuesta bajo el principio de reciprocidad comercial.
Este diferendo comercial ocurre en vísperas de la revisión programada del T-MEC para 2026. El escenario presenta una complejidad adicional para la diplomacia económica mexicana, que busca mantener la integración con Norteamérica mientras gestiona las tensiones derivadas de la nueva política arancelaria aplicada a socios comerciales fuera del bloque regional.
