Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- Un ataque selectivo en el distrito de Pardis, Teherán, durante la noche del 16 al 17 de marzo, resultó en la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, su hijo Morteza Larijani, el jefe de su oficina Alireza Bayat y el jefe de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani. Israel, a través de su ministro de Defensa, Israel Katz, asumió la responsabilidad de la operación, intensificando el conflicto bélico que inició el 28 de febrero tras el asesinato del exlíder supremo Ali Khamenei.
El gobierno iraní confirmó oficialmente las muertes y reportó un balance de más de 1,200 fallecidos en su territorio a causa de las hostilidades recientes. Las declaraciones del Consejo Supremo de Seguridad Nacional advirtieron sobre una respuesta contundente, aunque no especificaron su naturaleza inmediata.
En respuesta, el expresidente estadounidense Donald Trump realizó declaraciones públicas donde afirmó que su país no requiere del apoyo de la OTAN para manejar la crisis, al mismo tiempo que criticó la falta de solidaridad de la alianza militar. Este posicionamiento ocurre en un contexto de bloqueo iraní al estratégico estrecho de Ormuz, generando preocupación internacional por el flujo de petróleo y una potencial escalada nuclear.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió un comunicado expresando su preocupación por la escalada de violencia y haciendo un llamado urgente al diálogo y a la contención para evitar una catástrofe humanitaria mayor. El organismo multilateral también mostró su inquietud por las víctimas civiles reportadas en Líbano, aunque aún se desconocen cifras exactas.
El liderazgo interno iraní enfrenta una prueba crítica con la muerte de figuras clave de su aparato de seguridad y la sucesión del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, cuya ubicación y condición actual no se han divulgado oficialmente. Analistas internacionales anticipan que la región se encamina hacia una fase aún más violenta del conflicto.
