Bushehr, 28 de marzo de 2026.- Un tercer ataque aéreo perpetrado por fuerzas de Estados Unidos e Israel impactó este viernes la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, rompiendo la pausa en los bombardeos contra infraestructura energética que el presidente Donald Trump había anunciado hasta el 6 de abril. La ofensiva se produce en medio de declaraciones contradictorias entre Washington y Teherán sobre la existencia y el avance de unas supuestas negociaciones para detener el conflicto bélico que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz.

Mientras el mandatario estadounidense aseguró recientemente que las conversaciones con el régimen iraní van “muy bien” y que Teherán desea un acuerdo, fuentes cercanas al gobierno persa han negado categóricamente haber sostenido encuentros directos o indirectos, afirmando que el conflicto solo terminará bajo sus propios términos. Esta discrepancia se agudizó tras los nuevos bombardeos reportados este 28 de marzo, que según informes preliminares también alcanzaron instalaciones relacionadas con el enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Yazd.

La escalada militar ha generado una alerta internacional sobre la seguridad radiológica en la región. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió que los ataques continuos cerca de plantas nucleares operativas, como la de Bushehr, incrementan significativamente la probabilidad de un gran incidente radiológico. Aunque autoridades locales iraníes informaron inicialmente que no se registraron fugas radiactivas tras los impactos, la preocupación por un accidente nuclear se suma a la tensión diplomática.

En el ámbito diplomático, Marco Rubio, involucrado en las gestiones relacionadas con el conflicto, declaró que la guerra podría terminar en un plazo de dos semanas sin necesidad de una invasión terrestre, enfocándose en neutralizar las capacidades de misiles y drones del régimen. Por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, expresó optimismo sobre la posibilidad de que las delegaciones de Estados Unidos e Irán se reúnan cara a cara muy pronto, aunque la realidad en el terreno muestra una intensificación de los bombardeos.

Las consecuencias económicas del bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo global, se reflejan en los mercados internacionales. El precio del barril de petróleo Brent se cotiza en 112.57 dólares, mientras que el WTI alcanza los 99.64 dólares, presionando las economías globales ante la incertidumbre de una desescalada real. A pesar de la amenaza de ataques más intensos si no hay aceptación de las propuestas estadounidenses, la violencia persiste sin señales claras de alto al fuego.

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