Ciudad De México, 07 de abril de 2026.- Los cuatro astronautas de la misión Artemis II completaron el primer sobrevuelo lunar tripulado en 54 años, estableciendo un nuevo récord de distancia humana desde la Tierra. Según reportes, la tripulación alcanzó entre 406,771 y 406,778 kilómetros, superando en más de 6,600 kilómetros la marca del Apolo 13 de 1970.

La nave Orión cortó toda comunicación con la Tierra durante aproximadamente 40 a 41 minutos al deslizarse detrás de la Luna. Durante este período sin contacto, los astronautas alcanzaron su punto más cercano a la superficie lunar, situándose a unos 6,500 a 6,545 kilómetros de distancia. En ese momento, la tripulación documentó características geológicas de la cara oculta, incluida la cuenca Orientale, una estructura de impacto de 966 kilómetros de diámetro, y registraron al menos cuatro destellos de impactos de meteoritos.

Este 7 de abril, la tripulación comenzó el retorno a la Tierra tras completar sus actividades científicas y presenciar un eclipse solar total que tuvo una duración reportada entre 53 y 57 minutos. La NASA reveló una fotografía de nuestro planeta vista desde la región lunar que permanece oculta a la observación terrestre directa; la imagen, distribuida por la Casa Blanca, muestra a la Tierra como un punto azul suspendido en la oscuridad total y fue bautizada oficialmente como ‘la humanidad desde el otro lado’.

La tripulación está integrada por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y el especialista canadiense Jeremy Hansen. Al recuperar la señal, Christina Koch expresó: “Es un placer volver a escuchar a la Tierra”. Por su parte, Victor Glover describió el paisaje como “visualmente cautivador”, con “islas de luz” y “valles que parecen agujeros negros”, añadiendo que “probablemente los humanos no han evolucionado para ver lo que nosotros vemos”.

Jeremy Hansen declaró que el objetivo es “desafiar a esta generación y a la siguiente, para asegurarnos de que este récord no dure mucho tiempo”. Mientras tanto, Christina Koch proyectó el futuro de la exploración: “Exploraremos, construiremos puestos científicos, conduciremos rovers, haremos radioastronomía, fundaremos empresas. Pero en última instancia, siempre elegiremos la Tierra. Siempre nos elegiremos”.

La transmisión de datos dependió de infraestructura orbital avanzada debido a que la cara oculta de la Luna bloquea las señales de radio directas, ocurriendo la captura bajo condiciones extremas de temperatura y radiación. Antes de la pérdida de contacto, el centro de control de misión en Houston se despidió con la frase: “We’ll see you on the other side”.

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