Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Un colapso total del sistema eléctrico sumió a toda Cuba en un apagón la tarde del lunes, afectando a aproximadamente 10 millones de personas, en lo que constituye el sexto apagón nacional en los últimos 18 meses. La crisis se agravó en la madrugada del martes con un sismo de magnitud 6.0 cerca de Guantánamo, mientras el gobierno cubano confirmó la existencia de conversaciones con Estados Unidos y México anunció una campaña de ayuda humanitaria liderada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La Unión Eléctrica (UNE) de Cuba informó sobre la “falla general” que provocó el apagón alrededor de las 13:40 horas locales del lunes 16 de marzo, sin especificar una causa exacta. El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, reconoció posteriormente que se trata de una situación “compleja” en un sistema ya debilitado por años de falta de inversión y el bloqueo económico estadounidense.
En un giro significativo, el gobierno de Miguel Díaz-Canel confirmó que mantiene diálogos con la administración del presidente Donald Trump, tal como este había afirmado días antes, desmintiendo así sus propias negativas iniciales. Este acercamiento ocurre en un contexto de presión extrema por la crisis energética, que ha incluido apagones previos de hasta 15 horas diarias en diversas regiones.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una donación personal y el respaldo a una campaña de la asociación civil ‘Humanidad con América Latina’ para enviar ayuda a Cuba. Andrés Manuel López Obrador, por su parte, hizo un llamado a la solidaridad con el pueblo cubano, generando una división política interna con fuertes críticas de la oposición, que cuestiona el destino y la fiscalización de los fondos recaudados.
La madrugada del martes, un sismo con epicentro a 37 kilómetros al sureste de Imías, provincia de Guantánamo, sacudió la región oriental de la isla. El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) de Cuba reportó una magnitud de 6.0, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) la ajustó a 5.8. No se reportaron víctimas ni daños mayores inicialmente, pero el evento añadió tensión a la ya crítica situación.
Paralelamente, el gobierno cubano anunció una apertura a inversiones de su diáspora, marcando un posible cambio de estrategia económica ante la profunda crisis. No hay un tiempo estimado para el restablecimiento total del servicio eléctrico, y las autoridades han pedido paciencia a la población mientras trabajan para normalizar el suministro de manera gradual.
La situación pone de relieve la vulnerabilidad energética de Cuba y las complejas dinámicas geopolíticas que rodean su crisis, con un acercamiento tentativo a Washington, una respuesta solidaria desde México que genera debate interno, y una población que enfrenta nuevamente las consecuencias de un colapso infraestructural en medio de un ajuste económico incierto.
