Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- La inflación anual en México se situó en 4.63 por ciento durante la primera quincena de marzo de 2026, en un contexto donde el gobierno federal y representantes de los expendedores de combustibles acordaron establecer un tope voluntario al precio del diésel, el cual se fijó sobre los 28.50 pesos por litro. La medida busca contener el alza en los costos de los energéticos que impactan directamente en la canasta básica.

El precio promedio de la gasolina regular en el país se registró en 23.67 pesos por litro. Durante las negociaciones para estabilizar el mercado, la presidenta Claudia Sheinbaum participó en la definición de estos lineamientos junto con Iván Escalante y representantes de los gasolineros, quienes aceptaron la implementación del límite de precio para el combustible diésel como parte de las estrategias del Programa de Apoyo para el Combustible (Pacic).

El escenario internacional presenta presiones al alza, evidenciado por el comportamiento de los precios en Estados Unidos, donde en ciudades como Los Ángeles el costo de la gasolina rompió el piso de seis dólares por galón, alcanzando hasta siete dólares. Esta tendencia externa contrasta con los esfuerzos locales por mantener tarifas controladas mediante mecanismos de subsidio y acuerdos comerciales.

Respecto a los alimentos, se han identificado factores externos que inciden en la volatilidad de los precios. El incremento en los costos del jitomate y el limón se atribuye a una helada registrada en Florida que afectó la producción agrícola, lo cual tiene repercusiones en el mercado mexicano debido a la interconexión comercial y climática en la región.

Las autoridades mantienen la estrategia de incorporar diversos productos a los esquemas de protección de precios para mitigar el impacto en la economía familiar. La medición inflacionaria de 4.63 por ciento refleja el comportamiento acumulado de estos rubros esenciales durante el primer trimestre del año.

La discusión sobre las políticas públicas de combustibles retoma antecedentes recientes, incluyendo análisis sobre la evolución de los precios tras los ajustes tarifarios de años previos. El enfoque actual del ejecutivo federal prioriza la estabilidad de los energéticos como eje central para controlar la inflación generalizada.

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