San Luis Potosí, 08 de junio de 2026.- Se cumplieron dos años de la tragedia ocurrida en el antro Rich, hecho en el que el 7 de junio el barandal de cristal cedió y cayeron una docena de jóvenes que esperaban ver al cantante Kevin Moreno. En el accidente murieron Rodrigo Espinosa, de 17 años, y Manuel Alejandro Infante Puente, de 21, mientras que ocho personas resultaron heridas.

Ante la conmemoración, familiares de las víctimas entregaron un nuevo pliego de exigencias al Ayuntamiento de San Luis Potosí. El documento, firmado por Juan Ramón Infante Guerrero y fechado el 5 de junio de 2026, fue recibido también por la Contraloría Interna Municipal. Ramón Infante, padre de una de las víctimas, sostuvo una reunión con la secretaria general del Ayuntamiento, Ángeles Rodríguez, para entregar el escrito que solicita información sobre la aplicación del Reglamento de Comercio municipal y las condiciones de seguridad en Plaza Alttus.

Las familias consideran que, a dos años del accidente, sus cuestionamientos continúan sin respuesta. Según reportes, el caso exhibió una red de corrupción de autoridades estatales y municipales de San Luis Potosí, quienes permitieron operar el bar restaurante como antro sin los debidos permisos y vigilancia. Se señala que la cadena de complicidades se rompió por el eslabón más débil de la cadena sin consecuencias para ningún funcionario.

Nancy Aurora Navarro Gil, quien tramitó el permiso del bar, lleva dos años en prisión acusada de homicidio y lesiones en comisión por omisión culposa e incumplimiento a las normas de operación y funcionamiento. La abogada de profesión, cuyo caso fue muy mediático, narró su experiencia desde el centro de reinserción: “Creo que le pedí mal a Dios mi deseo. Con tanto trabajo que tenía le pedí vacaciones. Tal vez manifesté mal mi deseo. Ahora me dio dos años de vacaciones en el lugar incorrecto”.

Navarro Gil mencionó que inicialmente “venía con mucho miedo”, pero decidió “juntarme con gente decente” y dedicarse a aprender cosas y leer mucho. Sobre su pasado laboral comentó: “No me gustó ser abogada, en cambio, mi otro trabajo era muy divertido, era como ir de antro todas las noches, con sus preocupaciones y sus cosas”. Actualmente participa en un ensamble musical llevado al área femenil por la organización civil Perteneces y tiene pareja en el penal con carta de concubinato.

Respecto a lo que más extraña, la detenida afirmó: “Lo que más extraño es a mi familia, a mis perros”. Asimismo, expresó sus planes para el futuro: “Tengo muchos planes para cuando salga. Echarle ganas a la vida y recuperar lo que perdí. Formar parte o crear una asociación civil para apoyar a las presas. Siempre me ha gustado ayudar. El optimismo me mantiene cuerda”.

En el mismo contexto penitenciario, Ana Paola Martínez Elizondo, de 52 años, apoya en las labores de la biblioteca del penal. En 16 meses, ha prestado más de 3 mil 300 libros a las internas.

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