París, 26 de junio de 2026.- El Gobierno francés ha elevado la alerta sanitaria por ola de calor al máximo nivel, el tres, una decisión que implica pasar del nivel de anticipación a la gestión de crisis. La medida fue tomada para adaptar el sistema sanitario a la situación actual tras dispararse las consultas en urgencias y comenzar a registrarse tensiones en algunos hospitales y centros de salud.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, decidió activar el plan Orsan (Organización de la Respuesta al Sistema de Salud en Situaciones Sanitarias Excepcionales) al nivel más alto de movilización sanitaria. “La canícula no se debilita en nuestro país y la presión sobre el sistema sanitario sigue intensificándose; por eso, en concertación con Stephanie Rist [la ministra de Sanidad], he decidido activar el plan Orsan al nivel más alto de movilización sanitaria”, declaró Lecornu. El mandatario añadió que el objetivo es “permitir al sistema de salud mantenerse a largo plazo y proteger a los más vulnerables”.
Este nivel tres permite reforzar los efectivos hospitalarios mediante la movilización de la reserva sanitaria, mejorar la coordinación entre hospitales, clínicas y el sector médico, y adaptar la actividad hospitalaria. Entre las medidas se incluye la reorientación de recursos sanitarios a los servicios de urgencias y la desprogramación de cirugías que no son urgentes. La decisión responde a que, en los últimos días, los ingresos o consultas en urgencias vinculados al calor se han multiplicado por cuatro, al igual que las llamadas a los servicios de emergencias.
Francia vivió el miércoles la jornada más calurosa desde que existen los registros, tras haber pasado ya el martes su día más asfixiante, superando cada día el récord del anterior. Todo el país está en alerta por ola de calor, con 61 de los cien departamentos del país en zona roja y 25 en vigilancia naranja. En París, durante el miércoles ingresaron 25 personas en paro cardiaco, cuando lo normal es que haya menos de 10.
La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, ha admitido que “la situación es de crisis” y advirtió que el aumento de los ingresos es solo el comienzo, pudiendo haber un pico este fin de semana. Su gabinete confirmó: “Estamos empezando a ver, como era de esperar, las primeras muertes probablemente relacionadas con las temperaturas extremas”. Los casos afectan no solo a personas mayores deshidratadas, sino también a jóvenes que sufren paros cardiacos.
El alcalde de París, Emmanuel Gregoire, ha advertido de que la situación es “extremadamente grave” y señaló que en la capital hay un aumento de la mortalidad.
