Ciudad De México, 25 de junio de 2026.- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dio a conocer su informe ‘Trayectorias de la migración de retorno en México, 2015-2025’, el cual confirma que regresar a México no significa recuperar oportunidades, sino enfrentar nuevas formas de precariedad, discriminación e incertidumbre laboral.

El estudio destaca que los migrantes retornados encuentran mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral formal y que las mujeres migrantes retornadas enfrentan obstáculos todavía más severos. Según la Cepal, el empleo es un factor fundamental para la reintegración social y económica, sin embargo, la respuesta institucional en México continúa siendo fragmentada.

Aunque existen oficinas de atención, programas temporales y esfuerzos locales valiosos, no hay una estrategia nacional capaz de responder a la magnitud del fenómeno. Hacen falta políticas integrales de empleo, certificación de competencias laborales, acceso a financiamiento, apoyo psicológico, capacitación y reunificación familiar.

Daniel Lee señaló que “México, sí estimado lector, ha construido una de las contradicciones más crueles de su política migratoria”. El experto explicó que “México celebra a los migrantes como héroes nacionales cuando envían remesas” y que cada año se les reconoce como pilares de la estabilidad económica nacional, pues los migrantes sostienen economías locales compensando las carencias estructurales del país.

Sin embargo, Lee afirmó: “El migrante vale mientras envía dólares”. Indicó que cuando los migrantes regresan a casa, dejan de ser una prioridad. “El héroe económico se convierte en un problema administrativo. El trabajador admirado se transforma en una estadística incómoda”, agregó.

La investigación subraya que la migración de retorno debería ser entendida como una oportunidad de desarrollo, ya que cada migrante que vuelve trae experiencia, conocimientos, redes de contacto y una visión distinta del mundo. Miles de trabajadores vuelven con experiencia en construcción, manufactura, logística, agricultura especializada, servicios y administración de negocios; muchos dominan el inglés, conocen procesos industriales avanzados y han desarrollado capacidades empresariales.

No obstante, al volver, los migrantes descubren que buena parte de su experiencia carece de reconocimiento institucional. El Estado mexicano sigue sin construir mecanismos suficientes para aprovechar la experiencia, habilidades y conocimientos que miles de mexicanos adquirieron durante años de trabajo en Estados Unidos. Organizaciones como #FuerzaMigrante han advertido precisamente este problema desde hace años.

Lee concluyó que “México ha aprendido a depender de sus migrantes cuando están lejos. Lo que aún no aprende es a recibirlos cuando regresan” y advirtió que “desaprovechar ese potencial constituye una enorme irresponsabilidad económica, pero también una profunda injusticia social”.

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