Ciudad De México, 12 de abril de 2026.- El Dicasterio de Doctrina de la Fe del Vaticano ha archivado la denuncia por pederastia contra el obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza. La decisión, tomada hace algunas semanas, se basa en una aplicación garantista de un tecnicismo jurídico atendiendo a la presunta dificultad de determinar la edad de la víctima en el momento de los hechos denunciados.
La denuncia señalaba una presunta agresión sexual a un menor en los años noventa, cuando Zornoza ejercía como sacerdote en Getafe. Según los datos de la investigación, los abusos comenzaron cuando el denunciante tenía 14 años. Sin embargo, el archivo del caso responde a la duda sobre si el denunciante era mayor o menor de 16 años, que constituía el límite de la minoría de edad según el código canónico de 1983 vigente en esa época.
Incluso bajo la premisa de que el denunciante fuera menor de edad en ese entonces, aplicando la misma normativa el delito habría prescrito a los cinco años. Aunque la Iglesia tiene la facultad de levantar la prescripción cuando lo considera oportuno, como ha ocurrido en otros casos, en esta ocasión se optó por el cierre del expediente.
La víctima se enteró de la noticia este viernes a través del diario EL PAÍS, afirmando que no ha recibido ninguna notificación oficial. Rafael Zornoza dejó su cargo el pasado mes de noviembre después de que este medio desvelara el caso y el Papa aceptara su renuncia. El obispo ha mantenido siempre su inocencia.
Previamente, el 18 de febrero, se informó que el Tribunal de la Rota había terminado la investigación preliminar contra Zornoza y remitido un informe recomendando ‘abrir un proceso penal’ canónico. Durante dicha investigación, declararon varios testigos ante el juez eclesiástico, incluido uno que aseguró haber visto a Zornoza en la cama del denunciante y recostado sobre él. La denuncia original fue enviada directamente por el afectado a Roma el pasado verano, y Doctrina de la Fe la consideró verosímil, ordenando inicialmente al arzobispado de Sevilla instruir el caso.
Ante el desenlace, el afectado expresó: “Más que indignante, me parece una decepción que la Iglesia católica haya tenido una oportunidad de reparar y dar ejemplo y se acoja a un tecnicismo. No estoy cabreado, porque no espero nada de la Iglesia católica. Estoy decepcionado. La Iglesia podía hacer un proceso de sanación”.
