Aix-Marsella, 27 de marzo de 2026.- Diversas instituciones académicas y gubernamentales de Europa han activado mecanismos de recepción para investigadores provenientes de Estados Unidos, impulsados por una percepción de pérdida de atractivo del país norteamericano como centro científico mundial debido a las políticas de la administración Trump. En este contexto, la Universidad de Aix-Marsella y la Comisión Europea han presentado programas específicos destinados a ofrecer financiamiento y estabilidad a quienes decidan emigrar.
Éric Berton, presidente de la Universidad de Aix-Marsella, lanzó la iniciativa denominada Safe Place for Science, concebida como un refugio para los académicos que buscan abandonar Estados Unidos. De acuerdo con datos del programa, se recibieron 300 solicitudes dentro del plazo establecido y otras 600 fuera de tiempo, lo que refleja un interés significativo por parte de la comunidad científica estadounidense en relocarse en territorio francés.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el despliegue del programa Choose Europe for Science, el cual dispone de un presupuesto de 500 millones de euros. El objetivo de esta herramienta financiera es atraer candidatos de Estados Unidos que se vean afectados por el clima político actual en su país de origen, ofreciéndoles recursos para continuar sus líneas de investigación en suelo europeo.
Más allá de Francia y las instituciones comunitarias, otros países de la región han desarrollado estrategias similares. En el caso de España, el programa Atrae reportó en su última edición la incorporación de más de 254 investigadores extranjeros. De este total, uno de cada tres proviene de Estados Unidos, lo que posiciona a la nación ibérica como otro de los destinos preferentes para este flujo migratorio académico.
La información disponible indica que Alemania y Austria también cuentan con iniciativas paralelas para captar talento, aunque no se detallan cifras específicas de estas naciones en los reportes actuales. La tendencia marca un movimiento coordinado desde varias capitales europeas para capitalizar la salida de cerebros de Estados Unidos, aunque no se especifica la cifra total global de investigadores que han emigrado hasta la fecha, limitándose los datos a las solicitudes de los programas mencionados.
