Por Redacción

Teherán, 22 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum de 48 horas al gobierno de Irán para que reabra completamente y sin amenazas el Estrecho de Ormuz, advirtiendo que en caso de incumplimiento ordenará ataques para destruir las centrales eléctricas del país persa, comenzando por la más grande. Ante la amenaza, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes respondió de inmediato, asegurando que cualquier violación a su infraestructura energética será contestada con ofensivas contra plantas de energía, tecnología de información y desalinización de Estados Unidos y sus aliados en la región.

El anuncio del mandatario republicano se difundió a través de su red social Truth Social durante la madrugada, estableciendo como fecha límite la tarde-noche del lunes 23 de marzo. Trump fue explícito en su mensaje: “Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas a partir de este preciso momento, Estados Unidos atacará y destruirá sus diversas centrales eléctricas”, señaló el presidente, quien agregó que las operaciones comenzarían por la instalación de mayor capacidad.

La escalada verbal ocurre en la cuarta semana de un conflicto regional que se intensificó tras el cierre del estrecho el 2 de marzo, derivado de acciones militares en territorio iraní. La situación se agravó recientemente con ataques con misiles iraníes contra las ciudades israelíes de Arad y Dimona, cercanas al principal centro de investigación nuclear de Israel, los cuales dejaron edificios destruidos y al menos siete personas gravemente heridas, según informó el ejército israelí.

En respuesta a la postura estadounidense, Ebrahim Zolfaghari, portavoz del mando operativo del ejército iraní conocido como Khatam Al Anbiya, declaró a través de la agencia Fars que “si la infraestructura iraní de combustible y energía es violada por el enemigo, toda la infraestructura de energía, tecnología de información y desalinización de Estados Unidos y el régimen en la región será atacada”. Las autoridades de Teherán enfatizaron que sus fuerzas actuarán ante cualquier ofensiva directa.

El Estrecho de Ormuz representa un punto crítico para el comercio energético global, ya que por esta vía marítima transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial, además de volúmenes significativos de gas natural licuado. La interrupción de la navegación comercial ha generado una crisis en los mercados, provocando que el precio del barril de petróleo en Europa supere los 110 dólares, mientras que el Brent se cotiza en 112.91 dólares. Se estima que la pérdida de oferta ronda los 11 millones de barriles por día.

Ante la gravedad del escenario, una coalición de 22 países, entre los que se encuentran Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, ha solicitado la reapertura inmediata del paso marítimo para garantizar la navegación y evitar mayores afectaciones en el comercio internacional. Mientras tanto, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) monitorea la situación, dado que el conflicto ha puesto el foco en las infraestructuras y yacimientos energéticos de la zona, incluyendo el yacimiento de gas natural de South Pars y plantas de gas licuado en Catar.

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