Por Redacción
Golfo Pérsico, 19 de marzo de 2026.- La escalada bélica entre Irán e Israel ha provocado un colapso en la estabilidad de los mercados energéticos globales, tras reportes de ataques al campo de gas South Pars en Irán y a la planta de gas Rass Laffan en Qatar, hechos que coincidieron con un cierre de facto del estrecho de Ormuz. Como consecuencia inmediata, el precio del barril de Brent se disparó a 118 dólares, mientras la gasolina en Estados Unidos alcanzó un promedio de 3.88 dólares por galón, según datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
La administración del presidente Donald Trump respondió solicitando al Congreso 200 mil millones de dólares adicionales para financiar la guerra, una cifra que refleja la magnitud del conflicto iniciado el 28 de febrero. Pete Hegseth, secretario de Guerra, y Scott Bessent, secretario del Tesoro, encabezan las gestiones para asegurar los fondos, aunque la Casa Blanca, a través de la portavoz Karoline Leavitt, evalúa simultáneamente levantar sanciones al petróleo iraní como medida de emergencia para mitigar el alza de precios, una estrategia que contrasta con las amenazas previas de destruir infraestructura crítica en la región.
El impacto económico trasciende las fronteras americanas. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, revisó al alza la previsión de inflación para 2026, situándola en 2.6%, debido a la presión energética. Gobiernos de Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón y los Países Bajos han expresado su preocupación por la libertad de navegación en el estrecho, mientras que la Agencia Internacional de la Energía autorizó la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo para intentar estabilizar la oferta.
En el ámbito diplomático regional, Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, condenó las hostilidades que ponen en riesgo a los estados del Golfo, incluidos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Paralelamente, la cadena RT denunció un ataque contra sus periodistas atribuido a fuerzas israelíes durante la cobertura de los eventos, aunque no se ha difundido una postura oficial del gobierno de Israel confirmando o desmintiendo la autoría del incidente.
La crisis se ha expandido también al ciberespacio. Hervé Lambert, experto de Panda Security, reportó un aumento significativo en ciberataques y campañas de desinformación vinculados al conflicto, lo que complica el panorama de seguridad global. Mientras los mercados reaccionan con volatilidad ante la interrupción del flujo energético, la solicitud de fondos de guerra en Washington avanza en un contexto político tenso, a meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde el costo de la energía se perfila como un factor decisivo para el electorado.
